Bienvenidos

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viernes, 2 de noviembre de 2012

Prescripción facultativa.

Me aseguras que en esos miligramos
de felicidad encapsulada,
se acaban los caminos sin salida,
los futuros inciertos
y la niebla de los pasados.

Me prometes que la oscuridad
de tantas puertas entrecerradas,
y los adioses, y las batallas,
y el dolor que siento al ver atardecer
no son más una conexión defectuosa,
una sustancia ausente.

Así que yo no soy ni siquiera mi pena.
Tan sólo un fallo químico de mi sinapsis.
Un hábito defectuoso de mi memoria;
una mala costumbre.

Tengo vértigo de curarme
porque he vivido tanto tiempo en el fuego
que no sé si sabré ser otro.
Y no atesorar recuerdos,
colores, palabras...

Pero es hora de olvidarte, de olvidaros,
de olvidarme.
Que me llama la vida, sarcástica,
impaciente y prometedora.
Diluída en agua, una vez al día.

Safe Creative #1308025524150

martes, 23 de octubre de 2012

Salvar algo de todo lo perdido.

Miro atrás
con el injusto convencimiento
de que todo el tiempo pasado
guarda algún tesoro
que este de ahora no tiene.
Camino solo
una y otra vez los mismos paseos
que anduve con quince años.

Y busco entre los colores de la melancolía
un milagro que me deje volver
al amor.
¡ay! el amor
que se derramaba
como una lluvia de sol
volviendo luz todo lo que tocaba.

Atrapado
es como me siento
entre los ruidos y los colores,
las calles y la ciudad,
mi ciudad
que es el centro de este sentimiento.

Y sé que es imposible el deseo,
que a pesar de todos los esfuerzos
no podré salvar ni un poco
de todo lo perdido.


Safe Creative #1308015520384

domingo, 2 de septiembre de 2012

Padre

Y ahora que decides irte,
de nuevo.
Con el futuro casi desvelado
y las cortinas casi corridas,
cerradas corazón adentro.

Ahora que me siento náufrago,
de nuevo.
No gasto ni un músculo
que implore,
o una mano que descuide
la despedida anhelada.

Que me siento sólo
en la encrucijada
y he gastado la vida en otras vidas.

Que no tengo alma
para seguir perdiendo
el alma marchita.

Y que ahora que me das nada
de nuevo;
ahora que cristalizo en ti
mi fracaso y mi ruina,
la piedra y el paso,
el silencio de tu palabra.
Ahora cierro los ojos
para verte empuñar
el arma que hiere tu alianza.

Y ya no hay más
Que dejarte marchar
de nuevo.
Mirarte escapar
de todo.
Sentirte romper
mi nudo.

Y nunca, nunca, nunca
dejarme engañar por nada.

Que no tengo alma
para seguir perdiendo
el alma marchita.

 
Safe Creative #1308015520384

miércoles, 29 de agosto de 2012

Mis primeros treinta años.

Es curioso plantearse escribir un esbozo de lo que han sido estos treinta años encima de un escenario. Mucha gente escribe sus memorias, y tiene cosas mucho más importantes que contar. Pero para mí es significativo cumplir este aniversario, cantando y actuando en un espectáculo como La Bella y la Bestia.
En estos días de miedo, de incertidumbre por la situación económica que muchos no entendemos, me veo obligado a no dejar de dar gracias por seguir en este tren que todavía no sé dónde me llevará. Por seguir dedicándome a lo que más me gusta. Por ser tan afortunado de haber conseguido hacer de mi vocación, mi forma de vida. Y sé que puede parecer un tópico, pero a día de hoy,  se me hace más válido que nunca.
Recuerdo claramente aquel día que me ofrecieron salir de figurante en Gigantes y Cabezudos, en la compañía de Evelio Esteve “Ases Líricos”. Con apenas catorce años, me vi absolutamente invadido por la sensación de que ya no podría dejar jamás el escenario. Parece que ha pasado mucho tiempo, fue en 1982, pero os puedo asegurar que ha sido un abrir y cerrar de ojos.
Muchas zarzuelas, muchos musicales, algo de ópera… Y pienso que el mayor éxito, si se puede utilizar esta palabra, es seguir. No perder la sensación de aquel día de agosto del ´82, seguir cada día esforzándome porque parezca que es la primera vez que descubro esa mirada de un compañero en el escenario. Que nunca acabe esta especie de sueño que no termina de hacerse realidad, pero del que no se puede salir.
No tengo idea de que me depararán los treinta años que quedan por delante. Sólo espero que sean tan inestables, dulces, locos, amables, satisfactorios… como han sido los primeros. Y que nunca deje de haber una función por estudiar, una audición que me atemorice, y un personaje que suponga un reto.
Sólo me queda dar gracias, a todos. Los que estuvieron en el camino, los que ayudaron y los que no, porque también se aprende de ellos. Gracias por haberme enseñado a  amar y respetar mi profesión; a tener la sensación de que cada día que pasa estás más cerca de la perfección de tu trabajo, y a pesar de ello nunca la alcanzas. De que hay que empezar cada día, de que cada función es un estreno, y cada ensayo una lección magistral.
Y sobre todo, que el niño que está dentro no deje de sorprenderse.

lunes, 26 de marzo de 2012

Poema de Gioconda Belli

Quiero una huelga donde vayamos todos.
Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,
una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga
de obreros, de palomas
de choferes, de flores
de técnicos, de niños
de médicos, de mujeres.

Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj las fábricas
el plantel los colegios
el bus los hospitales
la carretera los puertos.

Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.