Bienvenidos

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viernes, 31 de octubre de 2008

El sueño de la chatarra

Ella era solamente
una flor en el vertedero
de metales oxidados.
Sus colores contrastaban
con el orín tostado
por el sol.
Y fue aquel viejo Renault;
apenas un esqueleto de herrumbre,
el único que deparó
en aquellos pétalos casi dorados,
(gineceo fantástico)
en aquel frágil tallo
que surgía desafiante
entre los cadáveres
de cientos de neumáticos
desgastados.

viernes, 10 de octubre de 2008

Memoria de árboles

A mis amigos de la infancia Michel y Antonio




Hay un camino en medio de la ciudad,
de esta ciudad angosta y altanera,
que me lleva al mismo centro del corazón.
Donde los recuerdos se amontonan
como papeles viejos que nunca ordené
y que se hicieron inútiles con el tiempo.

Un lugar en el que no soy el niño que fui,
pero tampoco el adulto que no consigo ser,
donde juego a perseguirte,
a ser tu héroe o tu poeta,
y donde los amigos se aman por encima de todas las cosas.

En ese lugar arañé nuestros nombres,
en aquella vieja acacia que resistía
los embates de la contaminación.
Y tanto creció la ciudad
que se llevó la sombra
de tu nombre y del mío.

Ahora cuando paso camino del olvido,
En esos atardeceres que me llevan de tu mano
y que no logro, por más que lo deseo,
ordenar con el resto de papeles,
veo el hueco donde estuvieron sus raíces;
vacío, como yo.

Y recuerdo el olor que emanaba de ser joven.
Como todo tenía otro color.
Sólo me queda esta maltrecha y desordenada
memoria de árboles.