Bienvenidos

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viernes, 31 de octubre de 2008

El sueño de la chatarra

Ella era solamente
una flor en el vertedero
de metales oxidados.
Sus colores contrastaban
con el orín tostado
por el sol.
Y fue aquel viejo Renault;
apenas un esqueleto de herrumbre,
el único que deparó
en aquellos pétalos casi dorados,
(gineceo fantástico)
en aquel frágil tallo
que surgía desafiante
entre los cadáveres
de cientos de neumáticos
desgastados.

viernes, 10 de octubre de 2008

Memoria de árboles

A mis amigos de la infancia Michel y Antonio




Hay un camino en medio de la ciudad,
de esta ciudad angosta y altanera,
que me lleva al mismo centro del corazón.
Donde los recuerdos se amontonan
como papeles viejos que nunca ordené
y que se hicieron inútiles con el tiempo.

Un lugar en el que no soy el niño que fui,
pero tampoco el adulto que no consigo ser,
donde juego a perseguirte,
a ser tu héroe o tu poeta,
y donde los amigos se aman por encima de todas las cosas.

En ese lugar arañé nuestros nombres,
en aquella vieja acacia que resistía
los embates de la contaminación.
Y tanto creció la ciudad
que se llevó la sombra
de tu nombre y del mío.

Ahora cuando paso camino del olvido,
En esos atardeceres que me llevan de tu mano
y que no logro, por más que lo deseo,
ordenar con el resto de papeles,
veo el hueco donde estuvieron sus raíces;
vacío, como yo.

Y recuerdo el olor que emanaba de ser joven.
Como todo tenía otro color.
Sólo me queda esta maltrecha y desordenada
memoria de árboles.

martes, 12 de agosto de 2008

La Dolorosa en Lima

Fotografia promocional publicada en la revista Caretas de Lima, de "La Dolorosa".
Me acompaña la tiple peruana Rosa Parodi.

miércoles, 2 de julio de 2008

Campo del Moro

Y llegado el momento de hablar de ti
se me ocurre volver a la niñez perdida
y a los jardines en los que viven mis fantasmas.
Te tengo
como en una parcela de tiempo,
acotada por las alambradas de las conveniencias,
y en esto no me atrevo a marcarte,
para que no me reproches los días
o las noches perdidas.
Voy pensando en la enramada de bocas de dragón
que me regalaste, apenas mozo,
y se me olvida la vida.

miércoles, 11 de junio de 2008

Tierra de nadie

Llega un momento, un día, en que nos encontramos en
mitad de la vida sin mañana ni ayer.
No somos los que fuimos y no damos el paso
hacia los que seremos y no queremos ser.
¿Qué ha sido de los sueños que soñé, que soñaba
cuando era yo un muchacho y era todo verdad?
No sé lo que ha pasado ni sé por qué se apagan
los antiguos afanes. Noy hay sueños que soñar.
El presente es apenas este cuarto en que escribo,
esta casa sin nadie, este silencio y
estas horas monótonas, esta nada, este frío,
esta tarde de invierno y ese cielo tan gris.
Queda el recuerdo 'es cierto' de los años aquellos
en que tuve ilusiones y tuve juventud.
Pero valen bien poco a veces los recuerdos.
Atardece deprisa. Ya declina la luz.

Eloy Sanchez Rosillo

jueves, 29 de mayo de 2008

Mis guitarras

Una de mis mayores aficiones es pasar buenos ratos tocando la guitarra en mi estudio, grabando mis canciones o versionando las que más me gustan. No le dedico todo el tiempo que quisiera, pero voy cogiéndole el tranquillo...
Aqui os dejo a mis tres criaturitas


martes, 6 de mayo de 2008

Mis primeros 40

Bueno, pues ya está. He cumplido 40 años, y aquí sigo. Con el alma todavía con 17, pero alguna gotera en el cuerpo. La crisis me está sentando muy bien.
Me dejo este autohomenaje por el gran Serrat.



Hace veinte años que tengo veinte años,
veinte años y todavía tengo fuerza,
y no tengo el alma muerta,
y me siento hervir la sangre.

Y todavía me siento capaz
de cantar si otro canta.
Hoy que todavía tengo voz
y todavía puedo creer en dioses.

Quiero cantar a las piedras, la tierra, el agua,
el trigo y el camino que voy pisando.
Por la noche, al cielo, a este mar tan nuestro,
y al viento que por la mañana viene a besarme el rostro.

Quiero levantar la voz,
por una tormenta,
por un rayo de sol,
o por el ruiseñor
que debe cantar al atardecer.

Hace veinte años que tengo veinte años.
veinte años y todavía tengo fuerza,
y no tengo el alma muerta,
y me siento hervir la sangre.

Hace veinte años que tengo veinte años,
y todavía el corazón se me embala,
por un momento de amar,
o al ver un niño llorar.

Quiero cantar al amor, al primero, al último,
al que te hace sufrir, al que vives un día.
Quiero llorar con aquellos que se encuentran solos,
y sin ningún amor van pasando por el mundo.

Quiero levantar la voz,
para cantar a los hombres
que han nacido de pie,
que viven de pie,
y que de pie mueren.

Quiero y quiero y quiero cantar
hoy que todavía tengo voz.
Quién sabe si podré mañana.

Hace veinte años que tengo veinte años,
veinte años y todavía tengo fuerza,
y no tengo el alma muerta,
y me siento hervir la sangre.

viernes, 25 de abril de 2008

A Nati, mi madre, fallecida el 3-1-08

Ya todo ha terminado,
y con esta triste certeza
arrastro mis pasos hacia el resto
de la vida.

He visto en tus ojos
la locura, el amor,
la distancia y la muerte
y debo mantener ese recuerdo
como un pulmón que me permita
seguir viviendo,

La noche te venció
a la vuelta del día
sin apenas despedirte de nada.
Tantas veces nos dijiste adiós...

Tu cuerpo se deshizo
entre las redes de una picadura mortal
y el amor que no sucumbió
a las traiciones.

Tus ojos me entregaron
la culpa y la ternura,
la emoción y el cariño
que nada ni nadie
repondrán en mi corazón.

Ahora, camino muerto
en un desierto de sensaciones.
Ya nada espero,
aguardo sólo
irme contigo.